Inspirado por el artículo del Alf Perssons, para evitar el reflejo de la cámara en el cristal, así como de las manos, anillos, etc, he fabricado esta pantalla.
Con el pié de rey he tomado la medida de la rosca del filtro polarizador y en una doble cartulina azul (la que tenía por ahí en ese momento) he realizado un ajugero en el medio utilizando una cuchilla-compás de mi época de hacer maquetas de plástico.

Como era inevitable ante tal alarde de técnica

el encaje ha sido perfecto a la primera. Sitúo la pantalla al fondo de la rosca del filtro y lo enrosco en el objetivo, apretando sólo al final cuando posiciono la pantalla en posición óptima.
El resultado, de lo más coquetón y efectivo.

El flash bueno sobrepasa por arriba la pantalla y el esclavo, lateralmente.
Aparte, el pez se incomoda menos, y apenas aprecia los movimientos de adelante-atrás para buscar el punto óptimo de enfoque. Y si alguna vez por error salta el flash integrado, no nos deberemos preocupar, la pantalla lo anula.