Esta foto la tomé la primera vez que decidí que quería hacer fotos de killis "profesionales".

Lo que muestra sobre todo es la preparación del fondo. Corté 5-6 hojas buenas de Microsorium pteropus y las sujeté con dos trozos de pinza de la ropa sueltos y usando la cara plana. Esos trozos eran mantenidos juntos con otras dos pinzas de la ropa. Lo describo pues por desgracia no se ve, salvo un poquito las pinzas por arriba.
Para que no se viera el cristal del acuarito por los lados situé 2 botecitos negros de los que se usaban para guardar los botes de fotografía. Esos sí que se ven claramente.
Para rematar el set puse en el fondo turba pulposa de Eheim a la que había lavado los trozos y partículas pequeños a fin no levantara el pez polvareda.
La foto la hice con la cámara de mi hermano que entonces le daba seriamente a la fotografía mientras estudiaba imagen y sonido en la facultad de periodismo.
El objetivo es de 35 mm. Con aros de extensión. El flash en automático. La apertura la máxima 1.4 y el enfoque a infinito para aumentar en lo máximo posible la profundidad de campo. Estos consejos me los dió mi hermano y los sigo usando hoy en día.
Le falta una chispa de enfoque que en otras copias tengo mejorada con el photoshop, pero quería mostrar esta foto tal como salió en el negativo.
El pez no hace falta decirlo. Un maravilloso Diapteron fulgens, que vivió cuatro años y pico, que se llamó Fulgencio y cuyos desoves con varias hembras vendidos en AKA me financiaron la instalación y el irme de parranda en la época de la Movida Madrileña. Esto fue sobre 1981 cuando el dólar se puso a 191 Pts y vender a AKA fue un chollo.
El pez me lo mandó Friedrich Bitter. Un caballero donde los haya.